todo sueño posee un estímulo entre los acontecimientos del día a cuya noche corresponde y que las impresiones del pretérito más próximo (con exclusión del día anterior a la noche del sueño) no muestran el contenido onírico una relación diferente a la de otras impresiones cualesquiera pertenecientes a tiempos indefinidamente más lejanos. El sueño puede elegir su material de cualquier época de nuestra vida, por lejana que sea, a la que, partiendo de los sucesos del día del sueño (las impresiones «recientes»), puedan alcanzar nuestros pensamientos. Pero ¿a qué obedece esta predilección por las impresiones recientes?
Elige el sueño de la monografía botánica para esto:
Contenido onírico: He escrito una monografía sobre una cierta planta. Tengo el libro ante mí y vuelvo en este momento la página por la que se hallaba abierto y que contiene una lámina en colores. Cada ejemplar ostenta, a manera de herbario, un espécimen disecado de la planta. Análisis: Por la mañana he visto en el escaparate de una librería un libro nuevo, titulado Los ciclámenes, seguramente una monografía sobre este género de plantas. Los ciclámenes son la flor preferida de mi mujer. Me reprocho no acordarme sino pocas veces de traerle flores, sabiendo lo mucho que le gustan. El tema traer flores me recuerda una historia que he relatado hace poco, en una reunión de amigos míos, utilizándola como prueba de que el olvido constituye con gran frecuencia la realización de un propósito de lo inconsciente y permite siempre deducir una conclusión sobre los secretos pensamientos del olvidadizo. Una señora joven, que se hallaba acostumbrada a recibir de su marido un hermoso ramo de flores el día de su cumpleaños, echa de menos esta muestra de cariño en uno de tales días y rompe a llorar amargamente. El marido no acierta a explicarse este llanto y cuando ella le revela la causa se excusa, alegando haber olvidado totalmente qué día era, y quiere salir en seguida a comprar las flores. Pero la mujer continúa desconsolada, viendo en el olvido de su esposo una prueba de que ya no ocupa ella en sus pensamientos igual lugar que antes. Mi mujer ha encontrado hace dos días a esta señora de L., la cual le dijo que se sentía mejor de salud y le preguntó por mí. En años anteriores había acudido a mi consulta para someterse a tratamiento.
El elemento más evidente de este sueño es la monografía botánica. Como ya indicamos, procede de las impresiones del día del sueño, pues la tarde anterior al mismo había visto realmente en el escaparate de un librero una monograma sobre los ciclámenes
La «monografía botánica» demuestra en seguida su relación con el estudio sobre la planta de Coca, con su amigo el oculista doctor Königstein, que participó en la aplicación de la cocaína como anestésico. A la persona del doctor Königstein se enlazan, además, el recuerdo de la conversación interrumpida con él la tarde anterior y los diversos pensamientos sobre el pago de los servicios médicos entre colegas. Y dice, Esta conversación es el verdadero estímulo onírico actual.
La monografía sobre los ciclámenes es también una actualidad, pero de naturaleza indiferente. Resulta, pues, que la «monografía botánica» del sueño se demuestra como un elemento común intermedio entre ambos sucesos diurnos, tomado sin modificación alguna de la impresión indiferente y enlazado con el suceso psíquicamente importante por amplísimos enlaces de asociaciones.
Dice, Mientras no me era conocido sino el contenido manifiesto, no se me evidenciaba más que una sola relación del sueño con una impresión diurna; en cambio, una vez efectuado el análisis, se me revela, en otro suceso del mismo día, una segunda fuente del sueño. La primera de estas impresiones a las que el sueño se refiere es de carácter indiferente, constituyendo una circunstancia accesoria: el haber visto en el escaparate de una librería un libro cuyo título atrae fugitivamente mi atención y cuyo contenido apenas debía interesarme. La segunda impresión posee, en cambio, un alto valor psíquico: he dialogado con mi amigo el oculista durante cerca de una hora, haciéndole determinadas indicaciones de gran interés para ambos, y esta conversación ha provocado en mí la emergencia de recuerdos acompañados de los más diversos sentimientos. Además, nuestro diálogo quedó interrumpido, antes de terminar, por la llegada de unos amigos.
Las representaciones se desplazan el afecto se condensa. Nos va a ir mostrando:
-Los ciclámenes son la flor preferida de mi mujer.
-una historia: lo que los olvidos significan, la señora que llora por el olvido de su marido.
-El escrito del estudio de una planta -un estudio sobre la coca-
-Koller, un médico que trabaja sobre la propiedad anestésica de la cocaína, que es quien aparece como el descubridor de tal estudio.
En el ejemplo se trata de dos impresiones separadas, que al principio no tiene nada común, sino el haber surgido en un mismo día. La monografía me ha llamado la atención por la mañana, y la conversación se desarrolló a finales de la tarde. La respuesta que a estos hechos nos da el análisis es la siguiente: tales relaciones, inexistentes al principio entre las dos impresiones, quedan establecidas subsiguientemente entre los respectivos contenidos de representaciones. En la redacción del análisis he hecho ya resaltar los elementos intermedios correspondientes.
Ahora bien, dice, “Si solo con la idea de que, dicha flor es la preferida de mi mujer, o quizá también el recuerdo de la historia de la señora de L., no hubiesen bastado para provocar un sueño”. Dice, Por medio de estos elementos intermedios, pertenecientes al círculo de representaciones de la botánica, es como he debido de llevar a cabo el enlace de los dos sucesos diurnos, el indiferente y el interesante. Si no hubiera sido posible establecer entre las dos impresiones del día relaciones intermedias suficientemente eficaces, habría tomado el sueño una forma distinta; otra cualquiera de las infinitas impresiones indiferentes que durante el día experimentamos y olvidamos casi en el acto habría tomado para el sueño el lugar de la «monografía» y habría entrado en conexión con el contenido de la conversación y representado a éste en el sueño. El que ninguna otra impresión, sino precisamente la de la monografía, fuese llamada a tomar a su cargo este papel es señal de que era la más apropiada para el establecimiento de la conexión.
Lo que del proceso advertimos es como si mediante los indicados elementos intermedios se llevase a cabo un desplazamiento de lo que podríamos denominar el «acento psíquico», hasta conseguir que representaciones débilmente provistas de intensidad inicialmente adquieran, por apropiación de la intensidad de otras mejor provistas al principio, una energía que las capacite para forzar el acceso a la conciencia.
En cambio, el que del mismo modo y conforme a los mismos principios se establezca una conclusión sobre lo que llega a nuestra conciencia y lo que es usurpado a la misma, esto es, sobre lo que pensamos, nos hace la impresión de algo morboso y lo calificamos de error mental cuando lo observamos en la vida despierta. Anticipando aquí el resultado de consideraciones que más adelante habremos de exponer, revelaremos que el proceso psíquico que hemos reconocido en el desplazamiento onírico se nos demostrará, ya que no patológicamente perturbado, sí distinto de lo normal; esto es, como un proceso de naturaleza más bien primaria.
De este modo interpretaremos la inclusión de restos de sucesos secundarios en el contenido del sueño como un fenómeno de la deformación onírica (por desplazamiento) y recordaremos que en este proceso deformador vimos una consecuencia de la censura que vigila a la comunicación entre dos instancias psíquicas. Esperamos, por tanto, que el análisis onírico nos descubra siempre la fuente verdadera y psíquicamente importante situada en la vida diurna, cuyo recuerdo ha desplazado su acento sobre el recuerdo indiferente. Pero no sólo la representación compuesta monografía botánica, sino también aisladamente cada uno de sus elementos, botánica y monografía, van profundizando más y más, por medio de múltiples asociaciones, en la madeja de ideas latentes.
Al elemento botánica pertenecen:
-El profesor Gaertner (jardinero), su floreciente mujer, una paciente cuyo nombre era Flora -y la señora que llora por las flores olvidadas, un camino va hacía las flores preferidas de su mujer, y otro es el título de la monografía.
-La conversación con Königstein, mención de mis dos pacientes. Encuentro con Gatner.
-El elemento «botánica»: el episodio del herbario y un examen de su época universitaria, y -otro tema en la conversación con K., dice, -el de mis aficiones- que se enlaza por mediación de la alcachofa, a la que humorísticamente llamo mi flor preferida, a la concatenación de ideas por parte de las flores olvidadas.
-Detrás del elemento «alcachofa» se esconde, en primer lugar, el recuerdo de Italia, y en segundo, el de una escena infantil que inició mis relaciones, tan íntimas luego, con los libros. Así, pues, botánica es un verdadero foco de convergencia, en el que se reúnen para el sueño numerosas series de ideas, cuyo enlace quedó efectuado en mi conversación con Königstein. Nos hallamos aquí en medio de una fábrica de pensamientos en la que, como en una obra maestra de hilandería y según los famosos versos, se «entrecruzan mil y mil hilos, -van y vienen las lanzaderas, -manan invisiblemente las hebras - y un único movimiento establece mil enlaces.» (Goethe: 'Faust'.) El elemento «monografía» del sueño procede a su vez de dos temas: lo unilateral de mis estudios y lo costoso de mis aficiones.
Entonces, dice: a”Cualquiera que sea el sueño que sometamos a esta disección, confirmaremos los mismos principios; esto es, que los elementos del contenido manifiesto quedan constituidos a expensas de la totalidad de las ideas latentes y cada uno de ellos se muestra múltiplemente determinado con relación a dichas ideas.
Entonces sobre la base de todo este trabajo de investigación que hace sobre el fenómeno onírico dice en este capitulo: “ sentaré aquí el principio de que para la elaboración onírica existe también una especie de fuerza mayor que la obliga a reunir en una unidad en el sueño todas las fuentes de estímulos dadas (#240). Esta coerción que actúa sobre la elaboración de los sueños se nos revelará en el capítulo que a esta última consagraremos como una parte de la condensación, otro proceso psíquico primario.
Observamos, además, en el esquema antes consignado que el elemento psíquicamente importante, pero no reciente (el proceso mental o el recuerdo), puede ser sustituido en el sueño por un elemento reciente, pero psíquicamente indiferente, siempre que en la sustitución se acaten dos condiciones: 1.ª, que el contenido del sueño sea puesto en relación con los recientemente vividos por el sujeto; y 2.ª, que el estímulo onírico sea siempre un proceso psíquicamente importante. En un solo caso, 1), quedan cumplidas ambas condiciones por una misma impresión. Si reflexionamos, además, que aquellas impresiones indiferentes que son utilizadas por la elaboración del sueño mientras conservan la propiedad de ser recientes pierden esta aptitud en cuanto envejecen un solo día (o varios como máximo), habremos de decidirnos a suponer que la actualidad de una impresión le da de por sí determinado valor psíquico para la formación de sueños, valor que equivale en cierto modo al de los recuerdos o procesos mentales saturados de afecto. Posteriores reflexiones de orden psicológico nos permitirán adivinar en qué puede fundarse este valor de las impresiones recientes para la formación de los sueños (#245).
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